JUAN PABLO II

 


SUS ESCRITOS NO MAGISTERIALES


¿QUE SENTIDO TIENE LO NO-MAGISTERIAL?

   Este es un tema en disputa, porque hay quienes estiman que todo lo que dice el Papa tiene que ser, necesariamente, «magisterial», es decir, parte del gobierno y enseñanza oficial de la Iglesia. Esta idea es la que sirve de fundamento a la perspectiva fenomenologista, en su pretensión de «desligar» al filósofo Karol Wojtyla de todo lo que haya dicho posteriormente — de significación filosófica, sobre todo si es de carácter tomista — como Papa Juan Pablo II.

   Sin embargo, a partir del hecho que durante su pontificado Juan Pablo II publicó varios libros — "Cruzando el umbral de la esperanza", en 1993, "Don y misterio", en 1996, "Tríptico Romano", libro de poesías, en 2003, "¡Levantaos, vamos!", en 2004, y "Memoria e identidad" en 2005 —, bien se puede argumentar que en tales casos se trata de opiniones personales y, por tanto, no pueden considerarse como documentos magisteriales.

  Y, como para que esto no quede en el terreno de las meras opiniones, vale la pena citar aquí a Benedicto XVI, en referencia a su libro 'Jesus de Nazaret' — que, a diferencia de los libros de Juan Pablo II, se interna directamente en un tema magisterial —, que nos dice:

   "Por cierto, aquí no hay necesidad de decir que este libro no es en absoluto un acto magisterial, sino solamente una expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor. De manera que cada cual es libre de estar en desacuerdo conmigo."


SOBRE EL RELATIVISMO Y SUBJETIVISMO MODERNOS

   En 'CRUZANDO EL UMBRAL DE LA ESPERANZA':

   "En el terreno puramente racionalista, la historia de la filosofía moderna se inicia con Descartes, quien, por así decido, desgajó el pensar del existir y lo identificó con la razón misma: 'Cogito, ergo sum' («Pienso, luego existo»).

   "¡Qué distinta es la postura de santo Tomás, para quien no es el pensamiento el que decide la existencia, sino que es la existencia, el esse, lo que decide el pensar! Pienso del modo que pienso porque soy el que soy...

   "Descartes, con su prueba ontológica, nos alejó de la filosofía de la existencia, y también de las tradicionales vías de santo Tomás. Tales vías llevan a Dios, «existencia autónoma», Ipsum esse subsistens («el Ser auto-subsistente»). Descartes, con la absolutización de la conciencia subjetiva, lleva más bien hacia la pura conciencia del Absoluto, que es el «puro pensar»; un tal Absoluto no es la existencia autónoma, sino en cierto modo el pensar autónomo: solamente tiene sentido lo que se refiere al pensamiento humano; no importa tanto la «verdad objetiva» de este pensamiento como el hecho mismo de que algo esté presente en el conocimiento humano.

   "Nos encontramos en el umbral del «inmanentismo» y del «subjetivismo» modernos. Descartes representa el inicio del desarrollo tanto de las ciencias exactas y naturales como de las ciencias humanas según esta nueva expresión. Con él se da la espalda a la metafísica y se centra el foco de interés en la filosofía del conocimiento. Kant es el más grande representante de esta corriente.

   "Si no es posible achacar al padre del racionalismo moderno el alejamiento del cristianismo, es difícil no reconocer que «él creó el clima» en el que, en la época moderna, tal alejamiento pudo realizarse. No se realizó de modo inmediato, pero sí gradualmente."


SOBRE EL ORIGEN DE LAS IDEOLOGIAS DEL MAL

   En 'MEMORIA E IDENTIDAD':

   "En el transcurso de los años me he ido convenciendo de que «las ideologías del mal» están profundamente enraizadas en la historia del pensamiento filosófico europeo.

   "Para esclarecer mejor este problema, hay que remontarse al período anterior a la Ilustración y, específicamente, a la revolución que supuso el pensamiento de Descartes en la filosofía. El «cogito, ergo sum» — pienso, luego existo — comportaba una inversión en el modo de hacer filosofía. En la época pre-cartesiana, la filosofía, y por tanto el «cogito», o más bien «cognosco», estaba subordinado al «esse» (existir), que era considerado primordial. A Descartes, en cambio, el «existir» le pareció secundario, mientras estimó que lo principal era el «pensar». De este modo, no solamente se producía un cambio del rumbo en el modo de filosofar, sino también un abandono decisivo de lo que había sido la filosofía hasta entonces y, particularmente, para Santo Tomás de Aquino: la filosofía del ser existente.

   "Así, pues, a partir de Descartes, la filosofía se convierte en la ciencia del puro pensamiento: todo lo que es «existencia» (esse) — tanto el mundo creado como el Creador — permanece en el campo del «pensar» (gogito), como contenido de la conciencia humana. La filosofía se ocupa de los seres en la medida en que son contenidos de la conciencia y no en cuanto existen fuera de ella.

   "En la lógica del cogito, ergo sum, Dios se reducía sólo a un contenido de conciencia humana; no se le podía considerar como Quien es la razón última del «sum» humano. Por ende, no se podía mantener como el «Ens subsistens», el «Ser autosuficiente», como el Creador, Quien da la existencia, más aún, como Quien se entrega a sí mismo en el misterio de la Encarnación, de la Redención y de la Gracia. Quedaba únicamente la idea de Dios, como un tema de una libre elaboración del pensamiento humano."


EL ORIGEN PASTORAL DE 'PERSONA Y ACCION'

En 'CRUZANDO EL UMBRAL DE LA ESPERANZA':

   "Mi atención a la persona y a la acción no nació en absoluto en el terreno de la polémica con el marxismo o, por lo menos, no nación en función de esa polémica. El interés por el hombre como persona estaba presente en mí desde hacía mucho tiempo. Cuando descubrí mi vocación sacerdotal, comencé a ocuparme de él como tema central de la actividad pastoral.

   "Estábamos en la posguerra y la polémica con el marxismo estaba en su apogeo. En aquellos años, lo más importante para mí se había convertido en los jóvenes, que me planteaban no tanto cuestiones sobre la existencia de Dios, como preguntas concretas sobre como vivir, sobre el modo de afrontar y resolver los problemas del amor y del matrimonio, además de las relaciones con el mundo del trabajo. Aquellos jóvenes del período siguiente a la ocupación alemana quedaron profundamente grabados en mi memoria; con sus dudas y sus preguntas, en cierto sentido me señalaron el camino también a mí. De nuestra relación, de la participación en los problemas de su vida nació un estudio, cuyo contenido resumí en el libro 'Amor y Responsabilidad'.

   "El ensayo 'Persona y Acción' vino luego; pero también nació de la misma fuente. Era en cierto modo inevitable que llegara a ese tema, desde el momento en que había entrado en el campo de los interrogantes sobre la existencia humana; y no solamente del hombre de nuestro tiempo, sino del hombre de todo tiempo. La cuestión sobre el bien y el mal no abandona nunca al hombre.

   "Por tanto, el origen de mis estudios centrados en el hombre, en la persona humana, es en primer lugar «pastoral»."


EL «INJERTO» DEL METODO DE SCHELER

En 'DON Y MISTERIO':

   "Ciertamente, como enseña el mismo Santo Tomás, la «ciencia infusa», que es el fruto de una intervención especial del Espíritu Santo, no exime del deber de procurarse la «ciencia adquirida».

   "Por lo que a mí respecta, inmediatamente después de la Ordenación sacerdotal fui enviado a Roma para perfeccionar mis estudios. Más tarde, por decisión de mo obispo, tuve que ocuparme de la ciencia como profesor de ética en la Facultad de Teología de Cracovia y en la Universidad Católica de Lublin. Fruto de estos estudios fueron el doctorado sobre San Juan de la Cruz y después la tesis sobre Max Scheler para la enseñanza libre: más en concreto, sobre la «aportación» que su sistema ético de tipo fenomenológico puede dar a la formación de la teología moral. Debo verdaderamente mucho a este trabajo de investigación. Sobre mi precedente formación aristotélico-tomista se «injertaba» así el «método fenomenológico», lo cual me ha permitido emprender numerosos ensayos creativos en este campo. Pienso especialmente en el libro 'Persona y Acción'.

   "De este modo me he introducido en la corriente contemporánea del «personalismo filosófico», cuyo estudio ha tenido repercusión en los frutos pastorales. Esta formación en el horizonte cultural del personalismo me ha dado una conciencia más profunda de cómo cada uno es una persona única e irrepetible, y considero que esto es muy importante para todo sacerdote."


DOCUMENTACION

   Juan Pablo II
   EL «PIENSO, LUEGO EXISTO» Y SUS CONSECUENCIAS

   Juan Pablo II
   LAS IDEOLOGIAS DEL MAL